Taza de café corto
T-0880 ml. Pared gruesa para conservar temperatura.
desde 38€
Coleccion permanente
La taza buena entra en la mano sin pensarlo. La jarra buena vierte sin gotear. Pasamos más tiempo en el asa y en el pico que en el resto de la pieza.
Tazas de café corto, tazones de leche, vasos de barro para agua y vino joven, jarras de servicio de medio litro y litro. Todas las asas son tiradas (no moldeadas) y se unen al cuerpo cuando ambos están a la misma humedad.
80 ml. Pared gruesa para conservar temperatura.
desde 38€
320 ml. Sin asa, para tener entre las dos manos.
desde 44€
500 ml. Pico afilado, asa de cinco dedos.
desde 76€
1 litro. Pico abierto, equilibrio para llenar a pulso.
desde 112€
200 ml. Para agua de mesa y vino joven.
desde 28€
300 ml. Asa grande, base ancha estable.
desde 42€
Una taza puede ser técnicamente perfecta y resultar incómoda. La diferencia está en cómo se tira la asa, en qué punto se une, y en si su grosor entra entre el pulgar y los nudillos sin doler en la quinta taza del día.
Sacamos un cilindro de barro húmedo, lo estiramos con la mano cerrada hasta darle el grosor pedido, y lo cortamos a la medida exacta de la taza. La superficie nunca queda lisa: tiene la huella del pulgar y eso es lo que la hace cómoda.
La unión del asa al cuerpo se hace cuando ambos están a la misma humedad (verifoso). Si están a humedades distintas, el asa se cae en la primera cocción. Por eso preparamos las asas el mismo día que torneamos las tazas.
Para regalo o para uso propio: tres tazas con la misma forma y tres esmaltes diferentes (avena, terracota, grafito). Caja a mano con marco interior.